Esculturas «E. Ludicus» y «Cabalgando al sol», de la serie Equus Arte. Frente a la entrada del CC Plaza 54, Bogotá.

Presentación multimedios de la obra, para la fase 4 de Conservación y Preservación del Patrimonio artístico - UNAD

R2V

5/18/20253 min read

Emplazamiento al momento de escribir el presente texto. Se ubican frente a la entrada oriental del CCial. Plaza 54. Toma propia.

Las obras nacen de un esfuerzo que integró una propuesta artística, con artistas co-creadores, sector público y privado, cuyos fines fueron también benéficos.

La colección Equus tuvo cierto renombre en 2007, año en que varias de sus piezas pulularon por parquer y plazas de la ciudad. Ver Catálogo Equus Arte 2016

La colección inicial habría sido expuesta desde mediados de 2007 hasta finales de 2008, como lo atestiguan algunos registros fotográficos.

Ejemplo de otra pieza de la colección en el Parque de la 93, Bogotá. Tomada de Flickr, @essencelife9807. https://www.flickr.com/photos/9158493@N03/2899348224/in/photostream/

La Fundación Corazón Verde, se define como: «una entidad sin ánimo de lucro colombiana, cuyo propósito es mejorar integralmente la calidad de vida de las familias de los policías de Colombia víctimas del conflicto armado del país.».

Desconociendo los pormenores de la alianza, se sabe que en base a la iniciativa de la citada Fundación, el circuito privado de arte de Bogotá, en cabeza de Artbo (de la CCB) y la Alcaldía de Bogotá, habrían llevado esta iniciativa a toda la ciudad, buscando crear obras únicas de destacados artistas plásticos y visuales colombianos, en pro de una causa benéfica y de una campaña de promoción y circulación del arte contemporáneo en Bogotá.

Al frente «E. Ludicus». del artista colombiano Raúl Cuéllar Serrano. Toma propia.

Escultura con apliques de cerámica esmaltada (especialidad del autor), y pintura sobre una base convexa.

Algunos detalles del estado de conservación de las obras. Nótese la afectación en la pintura de «cabalgando al sol» (izq.), y la vandalización con un «tag», de «e. ludicus» (der.). Tomas propias.

Las mayores reflexiones que las obras pueden reportar es hacia la relación de la ciudadanía que circula diariamente frente a las obras. Preguntas como ¿Qué piensan los transeúntes que ven las obras? ¿Por qué habrían de rayarlas y punzarlas?, se ocurren en torno a esta cuestión. Colombia no ha tenido una boyancia económica como la de las megalópolis del «norte global», como Nueva York, Tokio o Shanghai y cabe preguntarse qué relación tienen los colombianos cuando ven obras de arte contemporáneo en sus espacios públicos.

La otra cuestión a reflexionar es el de las instituciones de gestión patrimonial, así como aquellas bajo cuya tutela podrían estar (CC. Plaza 54). ¿Por qué dejarlas afear? ¿Qué impide que al menos limpien los grafitis? lo anterior resulta especialmente contradictorio si buscan tenerlas como un valor estético en su entrada. Lo anterior, desde una óptica del cuidado del patrimonio artístico y del Arte en Espacio Público - AEP.

En cuanto a la conservación de las obras, a pesar de su estado de conservación regular, para tener casi 20 años y haber estado (que nos conste), más de 13 a la intemperie, podría ser peor. Sin embargo, la limpieza y restauración son medidas que devolverían la importancia que una obra de arte pudiera merecer y una resignificación de los valores estéticos que llevaron a que las obras se ubiquen en su actual locación.

Al frente «Cabalgando al sol». del artista colombiano Jorge Riveros. Toma propia.

Escultura con formas mayormente geométricas regulares (especialidad del autor), a modo de abstracción geométrica y cromática.